Mount Vernon School

Crear, Crecer y Aprender

 
 
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Familia - Colegio Vs Pandemia




Accede a las memorias de este práctico y significativo Taller de Padres llevado a cabo el pasado Jueves 03 de Septiembre de 2020. 


Clic en la Invitación para acceder a la Video-Memoria.


También compartimos contigo los siguientes enlaces de video utilizados durante la presentación:



Valores que aprendemos y trabajamos con nuestra familia. 

Fuente: www.nestle.com.ec

Aprendiendo a sanar las siete heridas de crianza.






Accede a las memorias de este práctico y significativo Taller de Padres llevado a cabo el pasado Jueves 13 de Agosto de 2020. 



Tienes derecho a quejarte y a responder ante lo que duele

Si algo te disgusta, te indigna o te duele, quéjate y, después, actúa. La queja saludable es aquella que sirve como mecanismo de desahogo emocional y que precede a una respuesta, a un cambio con el que afrontar lo que hace daño o quita la calma.


Tienes derecho a quejarte cuando algo no te agrada, cuando algo te duele o difiere con tus valores y principios. La queja no es sinónimo de enfermedad, de problema de comportamiento o emotividad. Es la capacidad del ser humano para expresar su aflicción o contrariedad en un momento dado ante los hechos que ve y que le rodean; es ser capaz de decir en voz alta aquello que nos genera disgusto o inconformidad.


La expresión emocional tiene muchas formas y esta es una de ellas. Lo único, es que, por término medio, las personas no solemos ver con buenos ojos al que hace uso del lenguaje de la queja. De algún modo, hemos asociado este comportamiento a quien opta por lamentarse de las cosas en lugar de atreverse a cambiarlas, cuando, en realidad, no siempre es así.


Hemos de entender algo: en el universo del comportamiento humano la diversidad es inmensa y no podemos etiquetar a la ligera a quien, en un momento dado, nos llega con sus quejas. A veces, lo necesitamos. Hay momentos en que es necesario dejar fuera lo que está dentro, liberar la indignación, la contrariedad e incluso el sufrimiento que genera la propia vida.

Sabemos que la queja no es la solución a los problemas que trae el destino, pero, en ocasiones, puede ser el primer paso para el cambio, aquel que finalmente se atreve a transformar su realidad. Es necesario saber gestionar estas situaciones.

Si te duele o te enfada, tienes derecho a quejarte (y la obligación de actuar).


La queja por sí misma rara vez resuelve algo, pero, aun así, como suele decirse, nos desahogamos. Sin embargo, con este acto hacemos mucho más que liberar emociones y lamentos. Pensemos en ello, en nuestra sociedad disponemos de mecanismos legales para comunicar nuestras quejas al sector del consumo cuando adquirimos algo de lo que no estamos satisfechos. Protestamos también por malos servicios recibidos, por situaciones en las que se vulneran nuestros derechos.


Formalizar este tipo de comunicaciones a los organismos pertinentes forma parte de nuestro día a día. Sin embargo, cuando alguien cercano nos llega para quejarse de la mala relación con su jefe o compañeros de trabajo, a menudo lo vemos con malos ojos. Porque cargan sobre nosotros sus problemas, sus emociones negativas en lugar de resolver esa situación por sí mismos y no dejar sobre hombros ajenos el mal humor y la frustración.

Se nos olvida un aspecto y es que, en realidad, la queja es un mecanismo psicológico útil. Genera alivio, exteriorizamos emociones y pensamientos negativos y nos movilizamos para la acción. Por tanto, a veces buscamos a una persona de nuestro círculo para que nos escuche, valide nuestros sentimientos y así sentirnos un poco más reforzados para actuar ante aquello que nos molesta.


Tienes derecho a quejarte: recuerda que la queja útil es aquella que nos lleva a la acción.


Tienes derecho a quejarte y la obligación de actuar. Porque más allá de lo que te hayan podido decir, la queja es útil siempre y cuando nos sirva como propulsor hacia la acción, como recurso para liberar emociones y clarificar qué acciones vamos a tomar. Un ejemplo, don Santiago Ramón y Cajal solía decir que, a menudo, nuestras células cerebrales solo se encienden y desperezan bajo el látigo de las emociones más complicadas y desconsoladoras.

Es decir, dimensiones como esa frustración, esa rabia o ese dolor que se acompaña a las quejas, pueden servir a menudo como impulsores para que pensemos en actuaciones para resolver el problema. Por contra, y como bien sabemos, hay quien se deja «contaminar», quien queda atrapado por esas emociones negativas y se limita a retroalimentar las quejas una y otra vez, hasta derivar en una espiral sin salida.

Es entonces cuando el cerebro queda cautivo del lamento, ese que no se ve salida alguna ni busca solución al problema. Esos mismos esquemas de pensamiento se alimentan una y otra vez y es fácil que acaben germinando las bases de un trastorno depresivo. Es algo que debemos tener en cuenta.


Quejas somáticas, lo que no dices lo sufre tu cuerpo.


Este dato es curioso y vale la pena tenerlo en cuenta. En un estudio llevado a cabo en la Universidad de Valencia, los doctores Ordóñez y Maganto descubrieron que muchos niños de primaria padecen cefaleas, problemas digestivos, alteraciones del sueño… Muchas de estas alteraciones encajan en lo que conocemos como quejas somáticas.


Son efecto de situaciones adversas que viven a diario y que los niños no saben expresar. Esas emociones contenidas, esa incapacidad para hablar de lo que les molesta, duele o preocupa se acaba interiorizando hasta derivar en estos problemas psicofísicos. Por tanto, es importante que consideremos un detalle.


Tienes derecho a quejarte y a comunicar en voz alta lo que te indigna, lo que te duele que hagan otros, lo que no estás dispuesto a soportar. Muchas veces, y ya desde nuestra infancia, aprendemos a callar lo que nos ofende y algo así pasa una triste factura. La clave, por tanto, se halla en hacer uso de esa queja asertiva que es capaz de clarificar lo que molesta, duele e indigna para después, actuar y poner medios y esfuerzos para cambiar esa situación.


Dicha tarea no es fácil y es por ello por lo que tantos se quedan en el eterno lamento sin saber qué hacer, sin atreverse a actuar. Tengámoslo en cuenta, pongamos medios y estrategias para pasar del desahogo a la acción.


Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/tienes-derecho-a-quejarte-y-a-responder-ante-lo-que-duele/

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater

Cuidado de los ojos



Te invitamos a realizar estas prácticas y pausas activas para el cuidado de tus ojos y los ojos de tus hijos e hijas. Clic aquí para acceder al documento. 


Documento realizado por: Diana Paola Navas - Fisioterapeuta especialista S.O. y Johanna Ruiz - Universidad Distrital Francisco José de Caldas 

Los beneficios de cocinar con nuestros hijos

La cocina es un fantástico lugar para enseñar y desarrollar las destrezas en nuestros hijos. Aprovechemos este tiempo en casa para hacer de la cocina un lugar para pasar tiempo en familia, el involucrarlos les aportará grandes beneficios tales como:


Construir su autoconfianza. Cuando los niños ayudan a preparar una comida sienten orgullo de su creación y aprenden a contribuir a una meta más grande.


Aprender a trabajar en equipo. Como son muy pequeños, no podrán hacer todo solos, pero sí podrán hacer pequeñas tareas como cernir la harina, pelar los huevos duros o pelar las arvejas. El plato listo será el resultado del trabajo en equipo. 


Encender su imaginación. Cuando elijan los ingredientes, cuéntales todo lo que pueden preparar con ellos. Anímalos a que imaginen en su cabecita las posibles combinaciones y cómo se verá el resultado final. Enséñales que después de un proceso se convertirán en algo hermoso y delicioso. 


Desarrollar su creatividad. La creatividad es la capacidad para inventar historias e imaginar soluciones. Pueden inventar recetas o variarlas un poco y pueden inventar soluciones cuando algo no salga como esperan. Probar, mezclar, decorar, etc. también los ayudará mucho a desarrollar su creatividad.


Aprender ciencia. Aprovecha para contarles de dónde vienen los alimentos. Háblales de las estaciones, las temporadas de las frutas y verduras. También, de la importancia de cuidar nuestro planeta.


Mejorar las habilidades matemáticas. Aprenderán de forma divertida a medir, multiplicar, fraccionar, etc. Puedes ayudarlos con simples preguntas. Por ejemplo: "Si tenemos que echar 5 cucharaditas de azúcar y ya echamos 2, ¿cuántas faltan?"


Desarrollar el lenguaje. Aprenderán nuevas palabras, descubrirán nuevas cosas y preguntarán por ellas.

Aprender que toda causa tiene un efecto. Verán cómo al combinar 2 ingredientes, se fusionan y forman otro. También, cómo al hornear o freir, se transforman. Los niños están aprendiendo cómo sus acciones crean cambios, así que puedes aprovechar para enseñarles cómo todo lo que uno hace trae consecuencias.


Perfeccionar las habilidades motoras finas. Echar los ingredientes en la olla o bol, mezclar, batir, triturar, etc. los ayudarán en el desarrollo de sus habilidades motoras finas.


Desarrollar la coordinación mano-ojo. Al intentar elegir entre diferentes ingredientes y ponerlos en el bol practicarán el trabajo con sus manos y mejorará su pensamiento espacial.


Aprender a alimentarse de manera saludable. Al cocinar, le puedes ir explicando cómo lo beneficia cada alimento: "Las zanahorias te ayudan a ver mejor", "Las espinacas te darán más fuerza", etc.


Conocer nuevos alimentos. Cocinar (o ayudarte a hacerlo) les abrirá las puertas al fascinante mundo de los sabores. Puedes darles pequeñas probaditas de cada cosa para que las conozcan. 


Asumir responsabilidades. Enséñales a cocinar siguiendo las reglas de seguridad y limpieza. Luego, dales alguna tarea para que la hagan solitos y se sientan orgullosos. "Tú te encargas de batir los huevos", "Tú te encargas de lavar la lechuga", etc. Si hacen algún desastre, explícales con calma que deben tener más cuidado.


Mejorar la lectura. Si tu hijo ya aprendió o está aprendiendo a leer, pídele que te dicte la receta... una y otra vez. 

Aprender a resolver problemas. ¿Faltó un ingrediente? Se puede reemplazar por otro. ¿Algo salió mal? ¿Qué podemos hacer para solucionarlo?


Unir a la familia. Cocinar para alguien es una muestra de amor. Anímalos a preparar la receta de la tía, a hacerle un pastel al abuelito por su santo, a prepararle a papá su postre favorito para engreírlo. La cocina, además, te permite trasmitirles valores y hablarles de tus raíces. Pueden preparar juntos es receta que pasó de generación en generación, por ejemplo.


Aprender a limpiar. Enséñales que no está completo el trabajo si no se deja todo limpio para poder usarlo la próxima vez.


Desarrollar sus sentidos. La cocina es de las pocas actividades que nos permite trabajar los 5 sentidos. Los niños ponen a prueba su oído, vista, tacto, olfato y gusto descubriendo y experimentando con nuevas texturas, colores y sabores.

Durante la elaboración de una receta debemos mantener conversaciones, los niños aprenden a escuchar y a razonar. Mejora la confianza en sí mismo, al realizar tareas reservadas a mayores. Las recetas requieren del trabajo en equipo para poder realizarlas. Cooperar es muy importante. Los niños manipulan diferentes alimentos, en su mayoría crudos, gracias al contacto con ellos descubren nuevas texturas. Después de realizar recetas conjuntamente, los niños empiezan a desarrollar una autonomía que les ayudará a realizar tareas tan sencillas.


DEBEMOS APROVECHAR SU IMAGINACIÓN

Los niños tienen una imaginación desbordante que pueden aplicar a la cocina, no están limitados mentalmente y la mezcla de alimentos y especias puede dar grandes resultados. Es fundamental probar nuevas formas y combinaciones, solo a través de ellas el niño avanzará y llegará a encontrar su “sabor” ideal.

Los animamos a descubrir el chef que llevamos dentro y sobre todo a animar a nuestros hijos a descubrir el maravilloso mundo de la cocina.


Fuentes:

https://www.diariamenteali.com/articulo/beneficios_de_cocinar_con_tus_hijos

https://babyradio.es/blogfamiliar/te-sorprenderan-los-beneficios-de-la-cocina-en-los-ninos/



                                        ¿Cómo explicárselo a niños y niñas?

Los niños no son adultos en miniatura, sino que tienen una serie de características psicológicas, evolutivas y emocionales que debemos conocer los adultos, para entenderlos, y que puedan entendernos también a nosotros, ofreciéndoles información adecuada y adaptada.


A – INFORMAR


PASOS:

  1. Acudir a fuentes oficiales y buscar información contrastada por expertos:
  2. Aclararles todas las dudas que puedan tener, de manera sencilla, y transmitiéndoles calma y seguridad.

¿QUÉ EXPLICARLES SOBRE EL CORONAVIRUS?

  • No esperar a que pregunten para hablarlo con ellos.
  • Corregir información errónea o mal interpretada.
  • Ser sinceros en cuanto a que se trata de un virus peligroso porque se contagia con facilidad, y por lo tanto debemos protegernos de él.
  • Informar sobre los síntomas más frecuentes: fiebre, tos y sensación de falta de aire.
  • Informar que la mayoría de los casos se recuperan (80%), pero los mayores son los que más deben cuidarse de este virus.
  • Dar seguridad y confianza informándoles de que hay muchos profesionales sanitarios para curar, entender el virus, reducir sus riesgos y encontrar una vacuna.

B – EXPLICAR


¿CÓMO EXPLICÁRSELO A NIÑOS Y NIÑAS?

  • No ignorar sus miedos o dudas.
  • Utilizar un lenguaje adaptado a su edad del menor y a sus conocimientos.
  • Entender que si no se lo explicamos bien recurrirán a argumentos fantasiosos para compensar la falta de información.
  • Hablar con frecuencia sobre el tema, pero sin saturarlos con demasiada información.  Normalizar que se hable sobre ello sin que sea un tema tabú.
  • Promover espacios de encuentro para la comunicación con ellos donde se sientan seguros y tranquilos para expresar, escuchar y preguntar.
  • Evitar hacer referencia a las personas que están muy enfermas o han fallecido.
  • Ser honestos y evitar largas explicaciones, respondiendo a sus dudas o miedos que puedan tener.
  • Transmitir que pueden expresar sus dudas y confiar en nosotros.
  • Si no tenemos todas las respuestas, ser sinceros, quizás podamos buscar respuestas juntos.
  • Usar dibujos o representaciones gráficas sencillas para explicar cómo se produce el contagio (por ejemplo, que nació en China, que le gusta mucho viajar, y que de momento, Italia y España son dos países que le gustan mucho...).


C- PROTEGER

¡Es un buen momento para transmitirles medidas de higiene para toda la vida!  Hay que seguir las recomendaciones y medidas de prevención que determinen las autoridades sanitarias y confiar en ellos porque saben lo que tienen que hacer, ya que cuentan con los conocimientos y los medios.


DARLES EL SUPER-PODER PARA PROTEGERSE

Lavarse las manos con jabón “mientras inventamos una canción sobre el virus, decimos una tabla de multiplicar o contamos de 20 hasta 0 al revés, frotando con fuerza, en la superficie y los lados.

Al toser o estornudar cubrirse la boca y la nariz con el codo flexionado o con un pañuelo desechable que tiramos a la basura “como si fuera una llave mágica de kárate para protegernos frente a los virus malos”.

Evitar tocarse los ojos, la nariz o la boca “como un juego en el que pierde un punto quien lo haga”.

Evitar el contacto físico con otros niños o u otras personas, aunque me apetezca mucho jugar o tocar a la otra persona. Esto será solo por un tiempo corto, podremos volver a abrazar o tocar a mis amigos muy pronto.

Saber que puede contar con un adulto si no se encuentra bien físicamente o hay algo que le preocupe.

Mostrar cuidado en cómo nos relacionamos con otras personas, evitando las conductas de rechazo o discriminación. Nuestro temor puede hacer que nos comportemos de forma inadecuada, rechazando o discriminando a ciertas personas.

Aunque no nos demos cuenta, nos están mirando y aprendiendo, demos un ejemplo de medidas preventivas de higiene y salud y de calma.


2. Recomendaciones para padres

Seguir las recomendaciones anteriores, y además:

  • Lo más importante es mantener la calma, y saber manejar el estrés.
  • Vigilar nuestras conversaciones con otros adultos, o de otros adultos, los niños y niñas nos escuchan y perciben nuestro miedo.
  • No alarmarse ni estimular al miedo.  Ser realista, la inmensa mayoría de las personas se están curando.
  • Protegerles de toda la información que pueda puede ocasionarles malestar y preocupación porque pueden no interpretar bien la información.  Tener en cuenta que la información en las redes sociales suele ser superficial, incompleta o errónea.
  • Evitar que naveguen solos por internet buscando información no adecuada sobre el Covid-19.
  • Dar seguridad sobre el estado de salud de los adultos de su entorno, como por ejemplo los abuelos, informarles que saben protegerse y cuidarse.  Si suelen ver a otros familiares con frecuencia y debido al virus han disminuido las visitas promover contactos virtuales.

3. Durante el tiempo que no van al colegio

Durante el tiempo que los menores estarán sin asistir al colegio, y sin realizar actividades extraescolares u otras actividades, es importante planificarse con antelación e informarles sobre ello.

Algunas recomendaciones:

  • Mantener los horarios y hábitos familiares habituales, evitando que esta situación altere el orden, estructura y seguridad que dan las rutinas.
  • Promover tiempo para el juego libre, deporte, movimiento corporal, incluso dejar tiempo para el aburrimiento.
  • Procurar un hábito de horarios, tareas y responsabilidad en base a su edad, dedicando un tiempo diario a la lectura, tareas o estimulación intelectual.
  • Diferenciar entre los horarios y rutinas de un día entre semana de los del fin de semana.
  • Buscar la mejor forma de conciliar la vida laboral y familiar organizando los horarios con el otro progenitor, familiares, u otros apoyos, si los hubiera.
  • Aprovechar esta situación para pasar más tiempo de disfrute y ocio en familia, algo tan necesario y escaso habitualmente.

Afrontamiento psicosaludable ante la alerta sanitaria por el covid-19


Una situación de aislamiento y cuarentena puede alterar el funcionamiento de su vida habitual lo que requerirá un esfuerzo extra de adaptación por su parte y su entorno. Estas necesidades de adaptación pueden aumentar sus niveles de malestar.


A continuación, recogemos ALGUNAS RECOMENDACIONES que pueden resultarle de ayuda:

- Conozca sus reacciones: En una situación de cuarentena y/o aislamiento las reacciones emocionales pueden intensificarse más allá de lo esperable. Cada persona puede tener una reacción diferente ante una situación de estrés como la que pueda suponer una cuarentena o periodo de aislamiento. Dependerá tanto de las características personales y como de sus circunstancias. No obstante, hay unas reacciones psicológicas esperables que puede adquirir niveles de moderados a altos, según qué casos.


-Las reacciones esperables podrían incluir: miedo a ser contagiado; preocupación por tener los síntomas; reiteradas comprobaciones de los síntomas asociados; puesta en marcha de comportamientos reiterados de control y supervisión; atención focalizada en sus reacciones corporales; sentimientos de incertidumbre; preocupación, miedo y ansiedad por carecer de provisiones o suministros en alimentación o medicamentos; pensamientos anticipatorios de empeoramiento; problemas económicos y/o laborales; sensación de falta de información y transparencia; malestar emocional en forma de tristeza, irritabilidad, ira; preocupaciones o activación fisiológica asociada a los síntomas o a las circunstancias que se deriven. Es normal que ante una situación de emergencia o alarma todos reaccionemos con algo de miedo y ansiedad. Piense que es una reacción esperable y que incluso puede servirnos para activar medidas de cuidado y protección.


Identifique las dificultades que afrontar

Ante una situación de aislamiento y/o cuarentena pueden aparecer ciertas dificultades que debe considerar:

- Incremento del malestar emocional

- Incremento del aburrimiento

- Sensación de incomunicación y aislamiento

- Cambio de su rutina habitual

- Posible rechazo o estigma por parte de su entorno por estar contagiado

- Desatención a las responsabilidades familiares y/o laborales, así como su adecuado manejo

- Reducción de sus ingresos económicos

- Selección inadecuada de información o dificultad de acceso a la información adecuada


Practique estrategias y trucos para reducir su malestar emocional

- Trate de hacer respiraciones lentas y pausadas

- Realice alguna tarea distractora placentera:

  • Escuche música
  • Vea una película o serie
  • Lea algún libro o artículo de su interés
  • Visite páginas webs con oferta lúdica y cultural
  • Dedique un tiempo al juego video-juegos
  • Disfrute de un baño relajante
  • Repase fotos de sus acontecimientos familiares y de amigos
  • Localice en internet conciertos, conferencias, programas de TV que le quedaron pendientes
  • Haga un listado de aquellas cosas pendientes que ahora pueda realizar (pintar, cocinar algún plato especial) y programe su tiempo para realizarlas
  • Practique ejercicios para la calma
  • Pruebe formas para combatir sus pensamientos repetitivos o rumiaciones
  • Escriba los pensamientos que le asaltan, varias veces hasta que pierdan fuerza.
  • Piense en posibles soluciones sobre lo que le preocupa.
  • No trate de eliminar esos pensamientos, mejor aceptarlos y esperar que desciendan con alguna de las estrategias anteriores.

- Utilice su imaginación. Sepa que nuestra imaginación puede ser un aliado muy importante para alcanzar un estado mental satisfactorio: imagine alguna experiencia gratificante de su pasado, recréese en recuerdos de su infancia que le resultan agradables, proyecte el viaje que desearía, proyecte una reforma de su vivienda, etc…

- Utilice el humor. El humor es una respuesta incompatible con la ansiedad y el malestar emocional. Ayuda a relativizar las circunstancias adversas y a ver con perspectiva ciertas dificultades. Sintonice con algunos mensajes que circulan por internet con chistes, anécdotas. Desde el respeto y la empatía trate de hacer bromas con su situación personal, identifique e invente paradojas con el virus y las consecuencias que está originando.

- Piense que su aislamiento supone un beneficio para los demás. Recuerde que es responsabilidad de todos, la expansión del virus y su control. Su aislamiento tiene un sentido y es un acto de empatía y solidaridad para el conjunto de nuestra sociedad.

- Instaure hábitos saludables y de autocuidado. Cuide sus hábitos de sueño, alimentación, aseo y ejercicio físico. Si es posible, expóngase a espacios luminosos y a la radiación directa del sol, procure, aunque esté en casa usar un vestido y atuendo de calle en las horas del día.

-Realice algún ejercicio físico. Practique al menos 15-30 minutos de actividad física programada. Aunque sea en el salón de casa o en cualquier estancia pequeña siempre hay alguna actividad física que se puede realizar: ejercicios de estiramiento, abdominales, paseos, sentadillas, saltar sobre uno mismo, sesiones guiadas de gimnasia programadas y disponibles en internet.

- Instaure una rutina diaria. Incorpore sus hábitos de vida saludable y su ocio en una rutina organizada. Es muy importante que organice el día en una rutina que incluya: aseo personal, actividades de trabajo, actividad física, actividades de ocio y descanso. Si dedica el día solo a actividades de ocio, estás dejarán de resultar gratificantes y si no las organiza en una rutina dejarán de ser efectivas.

- Busque apoyo social. Hoy día contamos con medios telemáticos que nos permiten estar en contacto con nuestros familiares, amigos y conocidos. Trata de tener activos sus grupos de contacto e incluso tome la iniciativa para formar alguno en torno a una temática de interés común. Dedique un tiempo al día para hablar con alguno de sus contactos. Si se encuentra bajo de ánimo o aburrido, una llamada a un amigo/a o a un familiar que le resulte de su agrado puede ser de gran ayuda.

- Aumente su sensación de control. Recuerde que hay cosas en nuestra vida que escapan a nuestro control y que hagamos lo que hagamos van a suceder. De nada sirve tratar de controlarlas. Sin embargo, siempre podemos activar algún comportamiento que facilite nuestra sensación de control de una situación. En el caso del CORONAVIRUS, ponga en marcha las recomendaciones preventivas de lavado de manos, distancias interpersonales, contacto físico, uso de desinfectantes, etc…

- Trate de controlar sus pensamientos negativos. NO AUMENTE SU PREOCUPACIÓN, NI SU MIEDO. Evite hablar permanentemente sobre el tema; No anticipe que la enfermedad pueda ir a más; aunque es conveniente estar informado, evite noticias alarmistas, testimonios sensacionalistas, pensamientos catastróficos.

- No anticipe una consecuencia peor. Nuestro organismo está preparado para soportar niveles elevados de ansiedad y de miedo, es importante que no anticipe que esa ansiedad pueda generar ningún daño mayor (ataque cardiaco, ahogo…) . No somos adivinos y no sabemos con seguridad lo que pueda pasar.

- Procure pensar de forma realista y positiva

- No anticipe una consecuencia peor. No es saludable anticipar o adivinar que puede aparecer un daño mayor o una catástrofe.

- Valore el riesgo en su justa medida: tenga una información clara, oficial y segura. Asegúrese de que la información que le llega no procede de una noticia falsa o un bulo.

- Genere expectativas positivas para el futuro: la ESPERANZA es un importante motor de para nuestro buen estado de ánimo y nuestros deseos de vivir

- Piense que somos capaces de superar y afrontar esta situación. La AUTOEFICACIA nos ayuda a tener una postura activa y centrada en buscar soluciones. Piense que todos somos capaces de superar situaciones complicadas, basta con poner en marcha las estrategias adecuadas. Usted también seguro que podrá. Confíe en su capacidad para aprender y para modificar muchos de los elementos que nos rodean y que pueden hacernos la vida más feliz.

- Repítase pensamientos realistas, pero positivos: “muchos profesionales están trabajando para controlar la situación” “la ciencia encontrará pronto alguna solución” “contagiarse del virus no es sinónimo de muerte” “en la historia han existido otras epidemias que se han superado con éxito” “estar en contacto con el virus puede ser un medio de adquirir inmunidad” “contamos con profesionales que pueden ayudarnos en caso de contagio”.

- Busque atención psicológica en línea si lo necesita. Si no consigue manejar la situación con las recomendaciones anteriores, o nota que su malestar no es tolerable, piense en recibir ayuda profesional con algún recurso de atención psicológica. Especialmente si ha tenido problemas psicológicos previos y reacciones intensas de malestar ante situaciones de estrés sería recomendable que buscara ayuda.

UNA TRAGEDIA SILENCIOSA


Hay una tragedia silenciosa que se está desarrollando hoy por hoy en nuestros hogares, y concierne a nuestras más preciosas joyas: nuestros hijos. ¡Nuestros hijos están en un estado emocional devastador! En los últimos 15 años, los investigadores nos han regalado estadísticas cada vez más alarmantes sobre un aumento agudo y constante de enfermedad mental infantil que ahora está alcanzando proporciones epidémicas:



Las estadísticas no mienten:

• 1 de cada 5 niños tiene problemas de salud mental

• Se ha notado un aumento del 43% en el TDAH

• Se ha notado un aumento del 37% en la depresión adolescente

• Se ha notado un aumento del 200% en la tasa de suicidios en niños de 10 a 14 años


¿Qué es lo que está pasando y qué estamos haciendo mal?

Los niños de hoy están siendo sobre-estimulados y sobre-regalados de objetos materiales, pero están privados de los fundamentos de una infancia sana, tales como:


• Padres emocionalmente disponibles


• Límites claramente definidos


• Responsabilidades


• Nutrición equilibrada y un sueño adecuado


• Movimiento en general pero especialmente al aire libre


• Juego creativo, interacción social, oportunidades de juego no estructurados y espacios para el aburrimiento


En cambio, estos últimos años se los ha llenado a los niños de:


• Padres distraídos digitalmente


• Padres indulgentes y permisivos que dejan que los niños "gobiernen el mundo" y sean quienes pongan las reglas


• Un sentido de derecho, de merecerlo todo sin ganárselo o ser responsable de obtenerlo


• Sueño inadecuado y nutrición desequilibrada


• Un estilo de vida sedentario


• Estimulación sin fin, niñeras tecnológicas, gratificación instantánea y ausencia de momentos aburridos


¿Qué hacer?

Si queremos que nuestros hijos sean individuos felices y saludables, tenemos que despertar y volver a lo básico. ¡Todavía es posible! Muchas familias ven mejoras inmediatas luego de semanas de implementar las siguientes recomendaciones:


• Establezca límites y recuerde que usted es el capitán del barco. Sus hijos se sentirán más seguros al saber que usted tiene el control del timón.


• Ofrezca a los niños un estilo de vida equilibrado lleno de lo que los niños NECESITAN, no sólo de lo que QUIEREN. No tenga miedo de decir "no" a sus hijos si lo que quieren no es lo que necesitan.


• Proporcione alimentos nutritivos y limite la comida chatarra.


• Pase por lo menos una hora al día al aire libre haciendo actividades como: ciclismo, caminata, pesca, observación de aves / insectos


• Disfrute de una cena familiar diaria sin teléfonos inteligentes o tecnología que los distraiga.


• Jueguen juegos de mesa como familia o si los niños son muy chiquitos para juegos de mesa, déjese llevar por sus intereses y permita que sean ellos quienes manden en el juego


• Involucre a sus hijos en alguna tarea o quehacer del hogar de acuerdo a su edad (doblar la ropa, ordenar los juguetes, colgar la ropa, desembalar los víveres, poner la mesa, dar de comer al perro etc.)


• Implemente una rutina de sueño consistente para asegurar que su hijo duerma lo suficiente. Los horarios serán aún más importantes para los niños de edad escolar.


• Enseñar responsabilidad e independencia. No los proteja en exceso contra toda frustración o toda equivocación. Equivocarse les ayudará a desarrollar resiliencia y aprenderán a superar los desafíos de la vida,


• No cargue la mochila de sus hijos, no lleve sus mochilas, no les lleve la tarea que se olvidaron, no les pele los plátanos ni les pele las naranjas si lo pueden hacer por sí solos (4-5 años). En vez de darles el pez, enséñeles a pescar.


• Enséñeles a esperar y a retrasar la gratificación.


• Proporcione oportunidades para el "aburrimiento", ya que el aburrimiento es el momento en que la creatividad despierta. No se sienta responsable de mantener siempre a los niños entretenidos.


• No use la tecnología como una cura para el aburrimiento, ni lo ofrezca al primer segundo de inactividad.


• Evite el uso de la tecnología durante las comidas, en automóviles, restaurantes, centros comerciales. Utilice estos momentos como oportunidades para socializar entrenando así a los cerebros a saber funcionar cuando estén en modo: "aburrimiento"


• Ayúdeles a crear un "frasco del aburrimiento" con ideas de actividades para cuando están aburridos.


• Esté emocionalmente disponible para conectarse con los niños y enseñarles auto-regulación y habilidades sociales:


• Apague los teléfonos por la noche cuando los niños tengan que ir a la cama para evitar la distracción digital.


• Conviértase en un regulador o entrenador emocional de sus hijos. Enséñeles a reconocer y a gestionar sus propias frustraciones e ira.


• Enséñeles a saludar, a tomar turnos, a compartir sin quedarse sin nada, a decir gracias y por favor, a reconocer el error y disculparse (no los obligue), sea modelo de todos esos valores que inculca.


• Conéctese emocionalmente - sonría, abrace, bese, cosquillee, lea, baile, salte, juegue o gatee con ellos.

Publicación original en ingles por la terapeuta Victoria Prooday, y traducida al español por Sandra Ramírez, la autora de la página de Facebok “Sin Gritos ni castigos”


Foto por Deborah.

https://www.facebook.com/deborahterapiaemocional/


La importancia de pedir disculpas a tus hijos cuando te equivocas

Ofrecer disculpas es una gran lección de humildad. Pedir perdón implica reconocer que como todo ser humano te equivocas, que no eres infalible y que tienes cientos de defectos que corregir. Pedir disculpas te engrandece como persona, pero para completar el círculo de aprendizaje es necesario que enmiendes de manera consecuente los errores que cometes, de lo contrario con el tiempo tus palabras sonarán vacías.


Ser mamá te hace un mejor ser humano. Quizás, esto ocurre porque nunca antes estuviste tan enamorada ni tan compenetrada con alguien tan inocente e indefenso como un niño. Nunca antes te sentiste tan responsable por alguien, mucho menos por una persona tan perfecta y tan bella como tu hijo y eso sin duda invita a crecer por dentro.

Este crecimiento supone superar retos y madurar, una tarea a la que se enfrentan a diario los padres, quienes como todos los seres humanos a veces se equivocan y pueden gritar o juzgar mal a sus hijos, por ejemplo. A veces pasa, sin querer, pero pasa. Por eso es importante que pidas disculpas cuando te equivocas.


Es indispensable hacerlo. No se trata de una mera formalidad sino más bien de un acto con el que le aportas a tus 

hijos, entre otros aspectos, seguridad, confianza, reconforte, empatía y asertividad. Además, los ayudas a integrar el perdón como herramienta personal.


Pedir disculpas es dar un paso adelante

Ofrecer disculpas no debe ser nunca un acto vacío, a través del cual pronuncias palabras como: lo siento mucho, disculpa. Y ya. No se trata de eso sino de reconocer que te equivocaste y de mostrarle a tus hijos que se pueden enmendar los errores de manera activa si se desea.

Una de las lecciones más importantes de disculparse es que es posible aprender de los errores. Aunque te equivoques hay posibilidades de mejorar y de actuar de manera distinta en una futura oportunidad.


Rectificar es de sabios, dice el refrán; y para poder hacerlo es necesario aprender de él y modificar la actitud que te empuja a actuar de manera inadecuada. Eso te ayudará a ver los errores como un elemento pedagógico, lo cual no solo te aportará valiosas lecciones a ti sino también a tus hijos.


El respeto y la coherencia son valores importantes para todos los padres

Saber  decir «me equivoqué y voy a intentar enmendarlo», es una muestra ejemplar de respeto hacia tu hijo como ser humano. Cuando eres capaz de reconocer que te equivocaste y de pedir disculpas a esa persona tan pequeñita le demuestras a través del respeto el amor que sientes por él.

Pedirle disculpas a tus hijos cuando te equivocas te hace un padre consciente, te hace un padre responsable y te hace un padre abierto a revisarse por dentro. Y es que esta revisión surge la reflexión de que no eres infalible, que cometes errores y que como, la mayoría de los seres humanos, quieres mejorar.

La experta en crianza con apego Rosa Jove cuenta en uno de los capítulos de su libro Ni rabietas ni conflictos que le asombra saber que muchos padres nunca han intentado pedirle disculpas a sus hijos. Ella resalta la importancia de hacerlo porque eso ayuda a los padres a reconocer a sus hijos como seres humanos independientes, quienes como cualquier otra persona merecen ser respetados cuando se le juzga mal o se les grita sin querer, por ejemplo.


Sin embargo, resalta que es mucho más ejemplarizante ser un padre coherente, uno que practica lo que predica. Esta es una de las reglas más importantes de una educación basada en el respeto. Y ser coherente, amplía la experta, no tiene nada que ver con que en casa hayan diferentes opiniones sobre algún acontecimiento o tema; al contrario, resulta muy enriquecedor cuando en el seno de una familia cada quien puede expresar de manera libre lo que piensa sobre algún hecho.


No obstante, las opiniones no tienen nada que ver con la coherencia. Ser coherente se trata de actos, se trata de predicar con el ejemplo. Un padre coherente no es aquel que tiene opiniones diferentes sobre un acontecimiento sino uno que respeta a través de sus acciones y de su estilo de vida el cumplimiento de las normas y los valores que rigen su hogar.


Autora: Zulevic Adriana Cuicas

Tomado de: Eres mamá https://eresmama.com/la-importancia-de-pedir-disculpas-a-tus-hijos-cuando-te-equivocas/

Abrazar, consolar y atender no es malcriar, también es educar


Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater


Malcriar no tiene nada que ver con consolar, con atender necesidades, con apagar miedos o nutrir con abrazos o caricias. Quien “mal cría” es quien no hace caso y abandona, quien comete el error de pensar que la mente de un bebé es como la de un adulto que entiende de manipulaciones o chantajes.

En un interesante estudio sobre inteligencia afectiva se demostró que lo que más experimentan los bebés a lo largo del día es dolor psicológico. Mucho más que el dolor físico. Es sin duda un detalle que vale la pena tener en cuenta: el sufrimiento emocional de los más pequeños tiene que ver con factores como el hambre, el miedo o la sensación de inseguridad.


Son factores instintivos que implican un malestar auténtico, y esto es algo que cada niño va a demostrar de un modo particular y diferente a los demás. Habrá bebés más demandantes que otros y por ello, como madres, hemos de entender la realidad particular de cada criaturasabiendo que quien atiende necesidades no malcría. Que ofrecer seguridad y estrategias es educar.


Te invitamos a profundizar en este tema que en ocasiones, suscita cierta polémica. 

Consolar, el arte de entender necesidades

Si un amigo nuestro llora no lo dejamos que lo haga hasta que se agote. Si nuestra pareja, nuestra hermana o nuestro padre lloran no los dejamos en una habitación hasta que se les pase. ¿Por qué hemos de hacerlo también con nuestros hijos?


Consolar es el arte excepcional de saber intuir necesidades y saber desplegar adecuadas estrategias de atención para sanar esos dolores psíquicos o emocionales. Por ello, en ocasiones, no basta con decir “cálmate, no pasa nada”, para un niño pequeño lo que confiere mayor poder de consuelo es el contacto físico y ese tono de voz capaz de hablar con calma y cercanía.


La sabiduría del “biencriar”


Los términos son importantes en nuestro lenguaje, pero en ocasiones las expresiones más populares suelen ver siempre comportamientos patológicos donde solo hay procesos naturales. Es muy posible, por ejemplo, que también tú te hayas visto en la situación de tener que soportar los comentarios de tus amigos o familiares cuando coges en brazos a tus hijos para aliviar su llanto o su enfado.


“Lo estás malcriando”, nos dicen. Nosotras callamos sabiendo que no es así, porque entendemos que un refuerzo positivo en el instante acertado evita rabietas, reduce el estrés y consigue que nuestros niños se sientan más seguros para ir explorando su entorno a su ritmo.


  • La sabiduría del biencriar sabe que las consecuencia del llanto prolongado y no atendido trae efectos no deseados. Desde el punto de vista neurológico lo que ocasiona es que haya estrés, y un nivel elevado de cortisol altera la química de los neurotransmisores, se intensifica el miedo y una mayor necesidad de atención.
  • La sabiduría del biencrear sabe que consolar, abrazar y “estar presente” mejora el vínculo con nuestros hijos. Nuestros niños van a necesitar de este apego seguro a lo largo de sus tres primeros años. Es una etapa donde sus necesidades vitales suelen ser simples pero esenciales: seguridad, afecto, reconocimiento y disfrutar de estímulos enriquecedores con los que favorecer la conectividad neuronal.


Un niño al que se le deja llorar hasta que se agote o al que no recibe abrazos o caricias es un bebé que construye una idea del mundo algo hostil, un escenario del que “siempre estará esperando cosas”, un mundo del que defenderse a veces con ira, o del que esperar refuerzos con los que encontrarse a sí mismo.

Promover el desarrollo emocional para ayudar a crecer


La educación emocional no empieza cuando un niño es ya competente a la hora de comunicarse, cuando hemos ya de poner reglas, de marcar límites y negociar normas. Un bebé de ocho meses que nos tira del pelo cuando se enfada es una persona que busca canalizar su rabia y su frustración.


  • La educación emocional empieza desde el primer día en que dejamos a nuestro bebé en la cuna después de llegar del hospital. Después de dar a luz. No podemos olvidar que el primer anclaje emocional se origina nada más nacer, con ese primer contacto piel con piel entre el bebé y su madre.
  • La lactancia materna es un pilar maravilloso para seguir construyendo ese vínculo que transmite seguridad, calma y bienestar. Más tarde, el arte de consolar de manera respetuosa le permitirá seguir creciendo en seguridad.
  • Atender las reacciones negativas tampoco es malcriar. El niño de dos años que tira un juguete al suelo con rabia o que araña a su hermano o a su madre, esconde una emoción que lo sobrepasa y que hay que saber canalizar, entender y gestionar.


La tarea de entender emociones y trabajarlas es algo que requiere paciencia e intuición, algo que nunca deberemos pasar por alto “solo porque son pequeños”. Las cosas pequeñas de ahora pueden transformarse en grandes abismos el día de mañana, por ello, es necesario que prestemos atención, que los alimentemos con emociones positivas poniendo en práctica el arte del biencriar.

 
 
 

Socióloga Ángela Marulanda
Los valores de las familias en esta época.

Una tragedia silenciosa está afectando a nuestros hijos

Está ocurriendo una tragedia silenciosa, en nuestros hogares, y afecta a lo más preciado que tenemos: nuestros hijos.


 ¡Los niños están en un estado emocional devastador! En los últimos 15 años, los investigadores han publicado estadísticas alarmantes sobre un aumento agudo y constante en la enfermedades mentales en los niños, que ahora está alcanzando proporciones epidémicas:  




1 de cada 5 niños tiene problemas de salud mental
43% de aumento en trastorno por déficit de atención 
37% de aumento en  depresión en los  adolescente 
Aumento del 100% en la tasa de suicidio en niños de 10 a 14 años

Por doloroso que pueda ser admitir, en muchos casos, nosotros, los padres, somos la respuesta a muchas de las luchas de nuestros hijos.  Está científicamente probado que el cerebro tiene la capacidad de reconectarse a través del medio ambiente. Desafortunadamente, con el medio ambiente y los estilos de crianza que estamos brindando a nuestros hijos, estamos reconectando sus cerebros en una dirección incorrecta y contribuyendo a sus desafíos en la vida cotidiana.


¿Qué estamos haciendo?


Es tan fácil para los papás darle el celular o la tablet a los niños para que se entretengan, y así aprovechar para tomar un respiro, trabajar o sacar pendientes de la casa; sin embargo, esta “ayuda” tecnológica daña a los niños como no tienes idea.


De acuerdo con la terapeuta ocupacional Victoria Prooday, el mundo tecnológico actual impacta directamente en el sistema nervioso de los niños; es decir, el entorno puede promover u obstaculizar el desarrollo del cerebro infantil.


Un sencillo ejemplo es cuando los papás descargan una aplicación que estimule el lenguaje del pequeño, sin embargo, con esto están dejando de lado las cosas esenciales del desarrollo humano:  la INTERACCIÓN (los vínculos emocionales y las conversaciones de ida y vuelta).


Actualmente, los papás (con la premisa de que quieren darles lo mejor a los hijos) les dan mucho de lo que no necesitan y muy poco de lo esencial; es decir, los llenan de juguetes o aparatos tecnológicos, pero descuidan el tiempo y la convivencia padres-hijos.

Es decir, los niños de ahora están siendo criados por papás digitalmente distraídos, permiso para “gobernar” el mundo, con un sentido de derecho en lugar de responsabilidad y cuidados poco saludables como un descanso inadecuado y una alimentación desequilibrada.


¿Qué hacer para que la tecnología no dañe a los niños?


La especialista recomienda darles los pilares de una infancia saludable como:

Padres emocionalmente disponibles

Límites y orientación claramente definidos

Responsabilidades

Nutrición equilibrada y sueño adecuado

Movimiento y al aire libre

Juego creativo, interacción social, oportunidades para tiempos no estructurados y aburrimiento.


Evita usar la tecnología como una solución para el aburrimiento, mejor úsala a tu favor como COMPLEMENTO de la EDUCACIÓN y no como el pilar de ésta. Pon el ejemplo al dejar a un lado el celular y disfrutar tiempo con tu pequeño. 

¡Desenchúfate, habla y conéctate emocionalmente!

Más de dos horas en pantallas disminuye la memoria y el lenguaje de los niños

Limitar el tiempo en pantalla de los niños a menos de dos horas al día, así como ayudarlos a completar 60 minutos de actividad física al día y a dormir de nueve a 11 horas por la noche, se relaciona con puntajes más altos en pruebas de capacidad mental en niños.


Los niños que pasan más de dos horas al día frente a las pantallas tienen menos capacidades cognitivas que los que están menos expuestos a ellas, según un estudio publicado este jueves en la revista británica Lancet Child and Adolescent Health.


El estudio realizado por investigadores canadienses (Instituto CHEO / Universidad de Ottawa / Carleton University) analizó los datos de 4.520 niños de entre ocho y 11 años en 20 lugares de Estados Unidos.


De media, esos niños pasaban 3,6 horas al día frente a una pantalla de móvil, tablet, ordenador o televisión, por encima de las recomendaciones canadienses que preconizan menos de dos horas de pantalla, nueve y 11 horas de sueño y una hora de actividad física diaria.


Entre todos los niños que participaron en el estudio, sólo un estadounidense de cada 20 (5%) cumple las tres recomendaciones canadienses. Y casi un tercio (29%) no cumple ninguna: sueño insuficiente, tiempo de pantalla limitado y actividad física.


Solamente la mitad de los niños (51%) duermen bastante, el 37% pasan menos de dos horas ante las pantallas, y el 18% practican una hora de actividad física diaria, según los cuestionarios rellenados por las familias.


Después de llevar a cabo pruebas cognitivas sobre el lenguaje, la memoria, la reactividad, la concentración, entre otros, el estudio revela un vínculo muy claro entre el tiempo pasado ante las pantallas, el sueño y los resultados de los niños.

“Hemos comprobado que más de dos horas de pantalla para los niños perjudica su desarrollo cognitivo”, indica el doctor Jeremy Walsh del Instituto CHEO de Canadá, que incita a los pediatras, padres, educadores y gobernantes a limitar el tiempo de exposición a las pantallas de los niños y a convertir el sueño en un asunto prioritario.


Entre los tres criterios estudiados -sueño, pantallas y actividad física-, el descanso y la exposición a las pantallas son los que tienen mayores consecuencias sobre las facultades intelectuales de los niños, mientras que la actividad física por sí sola no tenía impacto en la capacidad cognitiva, aunque era el factor más importante para una buena salud del niño.


Las recomendaciones sobre el sueño y la actividad física del Canadian 24-Hour Movement, publicadas en 2016, se ajustan a las de la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero esta no hace ninguna sugerencia específica sobre las pantallas, señala la investigación.


Pedagogos y científicos alertan cada vez más sobre las consecuencias de la alta exposición a las pantallas, que pueden provocar dificultades de concentración e incluso adicciones.


En Francia, la autoridad encargada del sector audiovisual aconseja no poner a los niños de menos de tres años ante la pantalla de un televisor, ya que “esta puede frenar su desarrollo”.


Los pediatras estadounidenses recomiendan que los niños no vean televisión hasta cumplir los 18 meses.


Fuente: El Colombiano. (2018). Más de dos horas en pantallas disminuye la memoria y el lenguaje de los niños. Recuperado de:  http://www.elcolombiano.com/tendencias/mas-de-dos-horas-de-pantalla-al-dia-son-perjudiciales-para-los-ninos-EC9400767

¿Cómo fue que lo malo se volvió bueno?

Hoy no solamente estamos viviendo un cambio de era... sino una era de grandes cambios y, si bien hoy hay muchas cosas mejores, también hay muchas otras peores. Hemos ido adoptando una posición de apertura a todo, incluido lo malo y lo peligroso, aun cuando vaya en contra de lo sano, los principios y los valores, como por ejemplo...


Los adultos quieren seguir pareciendo jóvenes, mientras que los niños maduran biches porque ahora gozan de los privilegios de los adultos.


La juventud ha sido glorificada a tal punto que hoy los ancianos ya no son venerados por su sabiduría sino menospreciados por sus arrugas.


Varios padres y madres divorciados conviven con sus “marinovios” y muchos hijos e hijas pasan la noche con sus “amigovios”.


Los humildes a menudo son despreciados, los malvados son justificados, los bondadosos son ridiculizados y los íntegros son repudiados.


Lo que más se admira hoy en una persona es la fortuna que amase, no la honestidad con que la haya logrado ni la generosidad con que la comparta.


La mejor credencial es tener mucho dinero, como quiera que se haya ganado y, lo peor es tener poco por ser honrado.


El maltrato y el acoso se volvió una entretención de los jóvenes, la infidelidad se justifica, la impunidad se glorifica, el vocabulario soez se considera gracioso y la vulgaridad se celebra como divertida.


Los jóvenes bondadosos son despreciados como “nerdos”, es decir tontos, mientras que los matones son temidos y los ostentosos son reverenciados como héroes.


La gente que defiende los principios éticos y morales a menudo es tachada de puritana o anticuada, mientras que la liberada (de toda norma ética o moral) es admirada y elogiada como de “avanzada”.


¿Qué nos pasó? ¿A qué horas lo positivo se volvió negativo y lo malo se volvió bueno?


Fuente: El Colombino

¿Cómo anular a una persona?

Por: ANA CRISTINA ARISTIZÁBAL URIBE | PUBLICADO EL 28 DE AGOSTO DE 2010 


El peor daño que se le hace a una persona es darle todo. Quien quiera anular a otro solo tiene que evitarle el esfuerzo, impedirle que trabaje, que proponga, que se enfrente a los problemas (o posibilidades) de cada día, que tenga que resolver dificultades.

Regálele todo: la comida, la diversión y todo lo que pida. Así le evita usar todas las potencialidades que tiene, sacar recursos que desconocía y desplegar su creatividad. Quien vive de lo regalado se anula como persona, se vuelve perezosa, anquilosada y como un estanque de agua que por inactividad pudre el contenido.

Aquellos sistemas que por "amor" o demagogia sistemáticamente le regalan todo a la gente, la vuelven la más pobre entre las pobres. Es una de las caras de la miseria humana: carecer de iniciativa, desaprovechar los talentos, potencialidades y capacidades con que están dotados casi todos los seres humanos.

Quien ha recibido todo regalado se transforma en un indigente, porque asume la posición de la víctima que sólo se queja. Cree que los demás tienen obligación de ponerle todo en las manos, y considera una desgracia desarrollarse en un trabajo digno.

Es muy difícil que quien ha recibido todo regalado, algún día quiera convertirse en alguien útil para sí mismo. Le parece que todos a su alrededor son responsables de hacerle vivir bien, y cuando esa "ayuda" no llega, culpa a los demás de su "desgracia" (no por anularlo como persona, sino por no volverle a dar). Solo los sistemas más despóticos impiden que los seres humanos desarrollen toda su potencialidad para vivir. Creen estar haciendo bonito, pero en definitiva están empleando un arma para anular a las personas. (No quiere decir que la caridad de una ayuda temporal no sea necesaria en momentos especiales).


Fuente: El Colombiano

¿Qué hacer si mi hijo no me respeta? 7 consejos

Saber cómo hacerse valer frente al incumplimiento de normas por parte de los pequeños es complicado.por Arturo Torres

Conseguir que un hijo o hija empiece a respetar a sus padres no siempre es fácil. Normalmente no es una dinámica relacional que aparezca de manera espontánea por el simple hecho de guardar una relación directa de parentesco. En la mayoría de los casos, hay que trabajar proactivamente para que se genere este vínculo saludable entre padres e hijos.


En este artículo veremos algunas ideas clave para saber qué hacer para que un hijo respete a sus padres. Saber solucionar este tipo de conflictos del modo más constructivo posible y sin agravar la situación es fundamental.


En este artículo veremos algunas ideas clave para saber qué hacer para que un hijo respete a sus padres. Saber solucionar este tipo de conflictos del modo más constructivo posible y sin agravar la situación es fundamental.


Mi hijo no me respeta: ¿qué hacer?


Cada familia y vínculo paterno o materno con un niño o niña es diferente. Los problemas particulares exigen soluciones particulares, pensadas después de ceñirse al caso concreto. Esto hace que muchos adultos se sientan desorientados en muchos temas relacionados con la crianza, y la gestión de la autoridad frente a los niños es algo que frecuentemente da quebraderos de cabeza.

En concreto, hay un patrón que se repite muchas veces: quiero tener una relación sana y amorosa con el pequeño de la casa, pero no me lo pone fácil y se salta las normas… ¿qué hacer si mi hijo no me respeta?

Afortunadamente, aunque cada caso sea único, hay aspectos generales que nos pueden orientar a la hora de gestionar bien la crianza de los pequeños. A continuación veremos algunos consejos muy útiles para solucionar la clase de problemas de crianza derivados de la falta de respeto a quien quiere lo mejor para sus hijos.


1. Establece líneas que no hay que cruzar

Es importante tener muy claro qué tipo de comportamientos son totalmente inaceptables y diferenciarlos de otros que simplemente son indeseables pero tienen una importancia menor. Estas ideas serán la estructura principal sobre la que se debe erigir nuestra gestión de las faltas de respeto de nuestro hijo o hija.

Es muy importante, pues, establecer desde el principio qué es aquello que no se va a tolerar de ningún modo y cuyo incumplimiento va a requerir acciones de compensación por parte del niño o niña. También es crucial actuar de manera consecuente y no mostrar inconsistencias a la hora de aplicar estas normas de respeto. El trabajo de semanas puede venirse abajo si aparecen unas pocas excepciones, ya que muestra de manera clara que a la práctica no existen esas líneas rojas.


2. Escúchense mutuamente

Una vez hecho lo anterior, es muy importante que hablen sobre el problema que existe. Tú debes expresar tus preocupaciones y el porqué de tu malestar cuando tu hijo o hija te falta al respeto, y él debe tener la oportunidad de hablar sobre necesidades suyas que cree que son pasadas por alto. De esta manera es posible llegar a pactos que ambas partes valoren y que, por consiguiente, no sean vistos como una imposición.


3. Cuando se incumpla algo, exige una conducta compensatoria

Esto no debe ser visto como una manera de vengarse, y es importante que el menor tampoco lo perciba de esa manera. Habiendo hablado sobre tu punto de vista, es más fácil justificar por qué pides que se compense el malestar causado, pero de todas formas es necesario que vuelvas a explicar por qué en ese caso completo es necesario hacer un sacrificio y recomponer el respeto mutuo.

Esta compensación debería incluir siempre una disculpa, y en ocasiones esto no será suficiente. Por supuesto, los castigos físicos no deben ser considerados como una opción. Simplemente, deben ser tareas que requieran un esfuerzo proporcional al daño causado, aunque se trate de una compensación de tipo simbólico.


4. Haz cumplir las normas de manera inmediata

En el momento en el que se incumpla una norma, es importante exigir la conducta compensatoria de inmediato, no esperarse a un contexto en el que sea más cómodo. De esa manera, la asociación entre la infracción y la compensación es más directa y evidente, y la experiencia queda memorizada como un todo.


5. Da ejemplo

Este es un punto que muchos padres olvidan, porque les pone en un compromiso. Sin embargo, cabe recordar que entre los sacrificios que implica la paternidad y la maternidad figura el de dar ejemplo. No es solo para que nuestros hijos aprendan por imitación y no nos causen problemas: además de eso, es un derecho de los pequeños tener referentes de comportamiento adecuado en sus padres o madres, de modo que no les cueste adaptarse a la sociedad y a la convivencia con los demás.


6. Evita enmarcar la restricción de libertades como si fuese renuncia al placer

Es importante mostrar siempre que las normas familiares son efectivamente una limitación de la libertad individual, pero también son una manera de expandir las libertades colectivas. Gracias al seguimiento de normas razonables, es posible contar con amigos y aliados, confiar los unos en los otros, y en general demostrar el amor que se siente por el otro.

Así, cumplir con las normas no es una necesidad porque nos prive de situaciones placenteras o porque lo deseable sea un trato impersonal y frío, sino porque de hecho permite que nuestras relaciones sean de mejor calidad y, en general, que disfrutemos mejor de la vida en compañía del resto.


7. Muestra tu humanidad

Las faltas de respeto, por mucho que vengan de niños pequeños, duelen. Es bueno mostrar ese malestar para que tu hijo o hija afronte también esa parte de las consecuencias de su conducta.

¿Estamos frente a un nuevo estilo de abandono infantil?

Cada vez es más frecuente que el uso de celulares, tablets y otros similares, están generando MUROS en la relaciones entre padres e hijos/as. Ocasionan la pérdida del contacto físico, la comunicación, el juego, la desatención de necesidades básicas, etc. Como resultado es probable que con el tiempo, se afecte la calidad del vínculo afectivo, el niño se muestre inseguro en su comportamiento y le cueste manejar sus emociones.


Los niños/as requieren de una buena dosis de estimulación y acompañamiento por parte de los adultos para favorecer su desarrollo y salud mental.

Ps. Silvia Romero

PsicoKids

Los Gritos y Sus Consecuencias:

Hay ocasiones en que sentimos que las situaciones nos superan, particularmente en la relación con nuestros hijos/as, como padres podemos ser propensos a perder la calma en momentos de tensión.


Cuando GRITAMOS ponemos de manifiesto nuestro propio descontrol y es muy probable que afectemos la armonía familiar, en el caso de los niños/as experimentan emociones negativas (miedo, angustia, etc.) que pueden ser intensas y prolongadas en el tiempo, lo que podría afectar su equilibrio emocional y capacidad de aprendizaje.


Hoy te compartimos esta importante información que te ayudará a comprender cómo funciona el CEREBRO de los niños cuando son expuestos a los gritos.

La técnica del volcán. Aprender a controlar los impulsos

¿Qué es el autocontrol?

Se entiende por autocontrol a la capacidad de cada persona de controlar sus impulsos o deseos. Dicha capacidad no es innata, es decir, que la misma debe ser adquirida mediante el aprendizaje especialmente durante la infancia y en niños con hiperactividad o tendencias impulsivas.


A partir de los dos años, con la aparición del lenguaje, es posible comenzar a enseñarles a los niños sobre autocontrol.

La técnica del volcán, justamente, es un modo de enseñar a los niños sobre cómo deben controlar sus impulsos.

¿Cómo se utiliza la técnica del volcán?

Todos conocemos lo que es y cómo funciona un volcán. Incluso sabemos que, antes de que el mismo erupcione, antecede un gran temblor que proviene del interior de éste. Momentos más tarde se produce la expulsión de lava desde la boca del volcán. La técnica del volcán, como forma de autocontrol, enseña la manera que en cada niño debe reconocer ese temblor interior previo al momento del a erupción volcánica personal.


Reconocimiento de situaciones de ira, estrés, bronca, etc

Un paso inicial que debemos dar con esta técnica es enseñar a los pequeños a que ellos reconozcan las situaciones de estrés que pueden desencadenar posteriormente en la erupción de su propio volcán interior.


¿Qué cosas te enfadan?

Esta pregunta es crucial para comenzar a controlar la ira o bronca: la identificación de las situaciones que enfadan al niño.

Haz una lista con las cosas que enfadan al niño y permite que él las anote en una hoja personal. En esta el niño puede también dibujar un volcán que represente la situación. Por ejemplo, una situación que a muchos niños les produce ira es cuando otros niños se ríen de él mismo, sea por algún defecto físico, psíquico o por alguna costumbre.

Anotar todo lo que enfade al niño de determinada situación.

El paso siguiente es permitir que los niños anoten, en el margen izquierdo de la hoja, todos aquellos comentarios, frases o palabras que hacen que ellos se enfaden más. A continuación, explica esto a los niños:

“Imagina que cada palabra representa una gota de lava que va subiendo por el interior del volcán. Anota cada palabra y dibuja cada gota subiendo por el volcán”


Al llegar a la mitad del volcán

Seguimos trabajando la técnica del volcán y llegamos a la mitad del volcán dibuja una línea horizontal. Cuando las gotas (es decir las palabras dichas) lleguen hasta esa línea, pídele al niño que tome conciencia de su propio enojo. Ese debe ser el límite para que el volcán no entre en erupción.


Habla con algún adulto

Para evitar que las palabras dichas superen la línea del volcán a punto de hacer erupción, enséñale al niño que una de las formas es reconocer lo que le sucede y luego es hablar con un adulto sobre lo que le pase.


Cuenta hasta 10

Enséñales a los niños que todos deberemos, tarde o temprano, que atravesar por situaciones de estrés, pero que estas son menos drásticas si, antes de explotar contamos hasta 10. Puede ser necesario que el niño se retire del aula y en el baño moje su rostro con un poco de agua fresca.


Control de la respiración

Una vez que el niño aprenda a reconocer cuando su ira está llevando a la línea límite del volcán, es posible emplear la técnica del control de la respiración. El control de la respiración implica reconocer la aceleración de la misma como símbolo de ira o enojo y, poco a poco ir, lentificando las respiraciones.


A continuación te dejamos algunas técnicas de respiración y relajación que te ayudara a trabajar la técnica del volcán y el autocontrol de los niños.


Ya sabes si tus hijos se enojan, se enrabietan continuamente puedes empezar a aplicar esta técnica que confiamos en que da buenos resultados. La podéis aplicar tanto en casa como en el aula. Créditos Educa peques

LA NEGATIVIDAD ES CONTAGIOSA: RODÉATE DE PERSONAS QUE SAQUEN LO MEJOR DE TI

Por Martin

 

Psicología • Salud emocional

Tanto las actitudes como los estados de ánimo resultan ser contagiosos, y más aún cuando permanecemos expuestos a ellos durante mucho tiempo. Gran parte de la responsabilidad depende de las neuronas espejo o cubelli, fundamentales para la empatía y para poder ponernos en el lugar de los demás. Esta habilidad es positiva, pero también tiene un impacto negativo, porque podemos propagar fácilmente la negatividad de quienes nos rodean.


LA NEGATIVIDAD GENERA MÁS NEGATIVIDAD

Aunque no siempre estamos dispuestos a admitirlo, un estudio realizado por la Universidad de Indiana ha revelado que las opiniones de los demás nos afectan e influyen en nuestro comportamiento. Estos psicólogos han encontrado que las opiniones negativas tienen un mayor impacto y generan un cambio de actitud en comparación con las opiniones positivas.


En el experimento, los participantes examinaron varios productos. Luego compartieron sus opiniones con los demás, tanto positivas como negativas. Los investigadores encontraron que las opiniones negativas influenciaron las actitudes de los participantes hacia los productos, haciéndolos sentir aún peor. Y lo peor es que aquellos que anteriormente tenían una actitud positiva eran los más susceptibles a la influencia de las opiniones negativas de los demás.


Además, cuando la gente tenía la oportunidad de interactuar cara a cara con aquellos que tenían estas opiniones negativas, era más probable que fortalecieran su actitud negativa y se apreciaba una polarización aún mayor. Este experimento lanza un mensaje claro: la negatividad genera más negatividad.


LA TRISTEZA SE PROPAGA COMO UN VIRUS

Los psicólogos de la Universidad de Harvard han analizado el vínculo entre los estados emocionales y los modelos relacionales. No tuvieron en cuenta las emociones espontáneas o compartidas que a menudo experimentamos cuando compartimos las mismas experiencias con otras personas, sino que se centró en el impacto de los cambios emocionales que afectan los estados afectivos de las personas más cercanas a nosotros.


Han descubierto así que existe un “patrón de propagación”, como para los virus, y que las fuentes de contagio son mayores en el caso de la tristeza que la felicidad. En otras palabras, cada amigo feliz aumenta nuestras posibilidades de ser felices en un 11%, pero solo necesitamos un amigo triste para duplicar nuestras posibilidades de ser infelices.


Estos psicólogos concluyen que las emociones negativas son como la gripe: cuantos más amigos tengas que padezcan gripe, mayores serán las probabilidades de infectarse, lo mismo se aplica a la tristeza y la desesperación.


TAMBIÉN LA HOSTILIDAD Y EL MAL HUMOR SON CONTAGIOSOS


Rápidamente percibimos el mal humor y la hostilidad, y tan pronto como lo hacemos, algo cambia en nuestro cerebro, cambia nuestra forma de percibir el mundo. Interpretamos las interacciones más groseramente, y esto nos hará asumir la misma actitud que terminará difundiéndose.


Esto fue demostrado por psicólogos de la Universidad de Florida que pidieron a un grupo de personas que asistieran a una reunión con un compañero asignado al azar. Descubrieron que aquellos que habían estado expuestos a actitudes groseras eran más propensos a ser groseros con su próxima pareja. Y lo interesante es que esta actitud podría durar toda una semana.


En un segundo momento, pidieron a los participantes que identificaran las palabras en una serie de letras confusas. Vieron de esta manera que aquellos que habían sido expuestos a una actitud grosera eran más propensos a encontrar palabras relacionadas con emociones negativas. Esto muestra que las interacciones que mantenemos actúan como un filtro, por lo que si estamos expuestos a interacciones negativas, tenderemos a analizar todo desde un punto de vista más negativo y eso es exactamente lo que veremos.


RODÉATE DE PERSONAS QUE SACAN LO MEJOR DE TI


Incluso si no lo queremos, los estados de ánimo de las personas que nos rodean pueden terminar teniendo un gran impacto en nuestras emociones y actitudes. Es por eso que es importante tener mucho cuidado al elegir a quién dejamos ingresar en nuestro círculo íntimo.


Estar constantemente expuestos al mal humor y la negatividad terminará presentando una factura para pagar, por lo que es crucial estar rodeado de personas que puedan sacar lo mejor de nosotros. Por supuesto, también tenemos que asegurarnos de convertirnos en personas con quienes los demás puedan percibir una energía positiva.


La buena noticia es que cuando somos conscientes del hecho de que existe un contagio emocional, podemos actuar como equilibradores de jugadores al alentar a los demás a centrarse en el lado más positivo de las cosas. Es cierto que las emociones positivas son mucho menos contagiosas, pero sigue siendo el mejor regalo que podemos hacerle a alguien cuando está pasando por un mal momento.

 

 

Fuente: https://www.lavidalucida.com/la-negatividad-es-contagiosa-rodeate-de-personas-que-saquen-lo-mejor-de-ti.html

Hay que dar menos y exigir más

Quienes hoy somos padres crecimos en la misma casa, tuvimos los mismos vecinos y, por lo general, debimos compartir todo: habitación, baño, libros, lonchera medio desbaratada, ropa usada (heredada de los mayores) y zapatos remontados... y por eso agradecíamos cualquier cosa que nos compraban.


Sin embargo, hoy en día a los niños se les da todo y mucho de lo que no necesitan ni se merecen. Parece que por darles a los hijos lo que no tuvimos, les dejamos de dar lo que sí tuvimos: muchas exigencias y pocos privilegios. Y por esta razón vivíamos soñando con “ser grandes” para poder gozar de ciertas prerrogativas como tener habitación privada o estrenar ropa y zapatos nuevos (porque del segundo en adelante todo era heredado de los mayores).


Los hijos de la generación de la postguerra (nacidos de los años 80 en adelante) tienen miles de derechos y privilegios pero pocas obligaciones. Además, aun cuando sean mayores de edad, profesionales, tengan auto propio (pagado por sus padres) y cuanto aparato exista (iphone, ipad, computadora, etc.) consideran que es nuestro deber ayudarles, solucionarles y complacerlos en todo, a pesar de que ellos no tienen ninguna obligación en el hogar.


Parece que nosotros dejamos de ser padres para ser benefactores, abogados defensores, choferes y sirvientes ad honorem de los hijos. Sin embargo, por lo general, muchos de ellos no viven más agradecidos sino más inconformes, no son más responsables sino más recostados, no colaboran más sino que demandan más y tampoco son más amorosos sino, a menudo, más insolentes con sus padres.


A pesar de que no siempre todo tiempo pasado fue mejor, sí hay mucho que rescatar de tiempos pasados, comenzando por el hecho de que hasta los años 80 eran los adultos, no los niños, los que tenían más privilegios y también los que mandaban la familia.


Si no queremos vivir sintiéndonos defraudados y criando hijos malagradecidos es hora de que les demos más responsabilidades, menos privilegios y bastantes exigencias. Recordemos que las personas más felices son las que valoran lo que tienen y agradecen lo que reciben... porque han luchado por merecerlo.

5 Tips  para criar hijos resilentes


La niñez no es exactamente una etapa libre de estrés. Los niños hacen exámenes, cambian de casa, colegio, hermanos nuevos; se enfrentan con acoso escolar, divorcio, enfermedades, y ocasionalmente se pelean con sus amigos…


Llamamos resiliencia a la capacidad de afrontar estas situaciones. Es un aspecto fundamental de la personalidad, y como padres necesitamos ayudar a nuestros hijos a saber cómo resolver los problemas más estresantes y complejos que enfrentarán conforme crecen.


Es común que queramos evitarles dolor y ayudarles a resolver sus vidas, pero hay que tener cuidado. Cuando le resuelves todo, mandas un mensaje muy desempoderante (aprende a no hacer esto,  es como si le dijeras “Hijo, no confío en tu capacidad para hacerlo, no podrás por ti mismo.


Esto no significa que se tenga que convertir en un adulto pequeño y hacer todo por sí mismo. Es importante que sepa que cuenta contigo, que puede pedir ayuda y que no está solo. Pero no SIEMPRE podrás estar ahí, por lo tanto tu trabajo es enseñarle a manejar la incertidumbre y a resolver problemas por sí mismo.

Por eso hoy compartimos contigo estos 5 tips para criar hijos resilientes:


1) No le resuelvas todo, ayúdale a hacerlo por sí mismo. Cada vez que intentas proveerle comodidad y certeza, estas interviniendo en su capacidad de que lo resuelva por sí mismo.


2) No elimines todo el riesgo. Es natural que como padres tratemos de evitar el peligro a toda costa. Pero eliminarlo por completo no sólo es imposible, si no que le limita la posibilidad de obtener resiliencia. Ejemplo: para poder dominar la bicicleta, probablemente tendrá que enfrentarse a un par de caídas y raspones. OJO: riesgo no es lo mismo que peligro.


3) ¿Cómo sí? Enseñarle a resolver los problemas por sí mismo es de vital importancia. Enséñale a tu hijo a encontrar la manera, siendo un Padre Mentor. Dale la oportunidad de descubrir qué funciona y qué no. Acompáñalo, pero no lo resuelvas tú. Déjalo cometer errores - es muy importante - y ayúdale a perseverar hasta solucionarlos. Permite que descubra y cree, no importa cuántas veces se equivoque. Sé paciente, observa, hazle preguntas para abrir su mente a nuevas opciones.


4) Enséñale habilidades concretas. Todos tenemos áreas de oportunidad. Es importante que aprendamos destrezas que nos ayuden a superarlas. Esto no significa ser experto en todas las áreas de la vida, pero mientras más destrezas distintas tenga, más confianza desarrollará.


5) Evita la paranoia. Los padres ansiosos tienden a enseñar utilizando el miedo como recurso. Ejemplo: “Tienes que aprender a nadar para que no te ahogues.” La invitación es a que sueltes esa angustia. Invita a tu hijo a aprender cosas nuevas por el gusto y la emoción de hacerlo, y no por el miedo o el peligro de no lograrlo. Ejemplo: “Nadar es muy divertido, te va a encantar.


La paternidad es un camino de crecimiento constante. Admitir no tener todas las respuestas ni el conocimiento es importante para poder hacerlo cada vez mejor. Los niños resilientes tienen mayor capacidad para superar los retos y los obstáculos de la vida. Se reponen más rápido de las caídas y aprenden de sus errores. Por eso es tan importante que nosotros como padres también lo seamos, y les ayudemos a serlo.

 

Con cariño,


Gaby y Luis Carlos

www.paternidadefectiva.com

j.mp/paternidadefectiva

Hay una tragedia silenciosa que se está desarrollando hoy por hoy en nuestros hogares, y concierne a nuestras más preciosas joyas: nuestros hijos. ¡Nuestros hijos están en un estado emocional devastador! En los últimos 15 años, los investigadores nos han regalado estadísticas cada vez más alarmantes sobre un aumento agudo y constante de enfermedad mental infantil que ahora está alcanzando proporciones epidémicas:

 

Las estadísticas no mienten:

• 1 de cada 5 niños tiene problemas de salud mental

• Se ha notado un aumento del 43% en el TDAH

• Se ha notado un aumento del 37% en la depresión adolescente

• Se ha notado un aumento del 200% en la tasa de suicidios en niños de 10 a 14 años

 

¿Qué es lo que está pasando y qué estamos haciendo mal?

 

Los niños de hoy están siendo sobre-estimulados y sobre-regalados de objetos materiales, pero están privados de los fundamentos de una infancia sana, tales como:

 

• Padres emocionalmente disponibles

• Limites claramente definidos

• Responsabilidades

• Nutrición equilibrada y un sueño adecuado

• Movimiento en general pero especialmente al aire libre

• Juego creativo, interacción social, oportunidades de juego no estructurados y espacios para el aburrimiento

 

En cambio, estos últimos años se los ha llenado a los niños de:

• Padres distraídos digitalmente

• Padres indulgentes y permisivos que dejan que los niños "gobiernen el mundo" y sean quienes pongan las reglas

• Un sentido de derecho, de merecerlo todo sin ganárselo o ser responsable de obtenerlo

• Sueño inadecuado y nutrición desequilibrada

• Un estilo de vida sedentario

• Estimulación sin fin, niñeras tecnológicas, gratificación instantánea y ausencia de momentos aburridos

 

¿Qué hacer?

Si queremos que nuestros hijos sean individuos felices y saludables, tenemos que despertar y volver a lo básico. ¡Todavía es posible! Muchas familias ven mejoras inmediatas luego de semanas de implementar las siguientes recomendaciones:

 

• Establezca límites y recuerde que usted es el capitán del barco. Sus hijos se sentirán más seguros al saber que usted tiene el control del timón.

• Ofrezca a los niños un estilo de vida equilibrado lleno de lo que los niños NECESITAN, no sólo de lo que QUIEREN. No tenga miedo de decir "no" a sus hijos si lo que quieren no es lo que necesitan.

• Proporcione alimentos nutritivos y limite la comida chatarra.

• Pase por lo menos una hora al día al aire libre haciendo actividades como: ciclismo, caminata, pesca, observación de aves / insectos

• Disfrute de una cena familiar diaria sin teléfonos inteligentes o tecnología que los distraiga.

• Jueguen juegos de mesa como familia o si los niños son muy chiquitos para juegos de mesa, déjese llevar por sus intereses y permita que sean ellos quienes manden en el juego

• Involucre a sus hijos en alguna tarea o quehacer del hogar de acuerdo a su edad (doblar la ropa, ordenar los juguetes, colgar la ropa, desembalar los víveres, poner la mesa, dar de comer al perro etc.)

• Implemente una rutina de sueño consistente para asegurar que su hijo duerma lo suficiente. Los horarios serán aún más importantes para los niños de edad escolar.

• Enseñar responsabilidad e independencia. No los proteja en exceso contra toda frustración o toda equivocación. Equivocarse les ayudará a desarrollar resiliencia y aprenderán a superar los desafíos de la vida,

• No cargue la mochila de sus hijos, no lleve sus mochilas, no les lleve la tarea que se olvidaron, no les pele los plátanos ni les pele las naranjas si lo pueden hacer por sí solos (4-5 años). En vez de darles el pez, enséñeles a pescar.

• Enséñeles a esperar y a retrasar la gratificación. 

• Proporcione oportunidades para el "aburrimiento", ya que el aburrimiento es el momento en que la creatividad despierta. No se sienta responsable de mantener siempre a los niños entretenidos.

• No use la tecnología como una cura para el aburrimiento, ni lo ofrezca al primer segundo de inactividad.

• Evite el uso de la tecnología durante las comidas, en automóviles, restaurantes, centros comerciales. Utilice estos momentos como oportunidades para socializar entrenando así a los cerebros a saber funcionar cuando estén en modo: "aburrimiento"

• Ayúdeles a crear un "frasco del aburrimiento" con ideas de actividades para cuando están aburridos.

• Esté emocionalmente disponible para conectarse con los niños y enseñarles auto-regulación y habilidades sociales:

• Apague los teléfonos por la noche cuando los niños tengan que ir a la cama para evitar la distracción digital.

• Conviértase en un regulador o entrenador emocional de sus hijos. Enséñeles a reconocer y a gestionar sus propias frustraciones e ira.

• Enséñeles a saludar, a tomar turnos, a compartir sin quedarse sin nada, a decir gracias y por favor, a reconocer el error y disculparse (no los obligue), sea modelo de todos esos valores que inculca.

• Conéctese emocionalmente - sonría, abrace, bese, cosquillee, lea, baile, salte, juegue o gatee con ellos.

 

¡Debemos hacer cambios en la vida de nuestros hijos antes de quae esta generación entera de niños sea medicada!

 

Te agradezco si lo compartes, nuestro Padre Celestial también lo hará.

Art. Dr. Luis Rojas

Cómo enseñar a nuestros hijos que nadie puede tocar su cuerpo

El asunto es incómodo pero forma parte de esas cuestiones que las personas no puede dejar de enfrentar.

Estoy hablando objetivamente de cómo enseñar a nuestros hijos, incluso pequeños, a no volverse víctimas de abuso físico o sexual. Por favor, este artículo es un servicio. No lo tomes a la ligera.


Al pensar en mis hijos y en los tuyos, investigué al respecto de lo que los estadounidenses –que dan mucha importancia al asunto– tratan de manera inteligente. Ya pasó el tiempo en que pensaba que esto era exagerado, hoy estoy muy de acuerdo en que es mucho mejor prevenir. Entonces, vamos a los consejos que logré reunir:


1 – Mi cuerpo es mío: el niño debe entender que su cuerpo le pertenece, que nadie tiene derecho, ni jugando, a tocarlo de forma que lo obligue. Sé que la cultura latinoamericana acepta los besos y los abrazos sin fin. Yo soy así y mis hijos también. Pero es necesario sinceramente evitar abrazos y besos de desconocidos o poco conocidos. Un niño jamás debe ser obligado a tener contacto físico con quien no quiere.


2 – La lista de las personas confiables: el niño necesita tener la certeza de en quién puede confiar. ¿Quiénes son estas personas: el papá, la mamá, los abuelos, la profesora? Quienes sean. Pero será muy importante para él que los padres identifiquen a estas personas dejando bien claro que el niño tiene a quien recurrir, que tiene realmente en quien confiar.


3 – Partes íntimas: nadie toca mis partes íntimas es un mensaje muy importante que los niños necesitan recibir. Nadie puede pedir que yo toque las partes íntimas de él tampoco. Otra información importante para los niños es que nadie debe mostrar fotos de sus partes íntimas. El niño necesita saber que puede contar con su lista de personas de confianza si algo sucediera.


4 – Nadie puede tener secretos incómodos: el niño tiene que saber que no debe tener secretos con nadie que le pida no contar algo y que lo haga sentir mal o incómodo por eso. Si eso sucediera, tiene que enseñársele a hablar con alguien de su grupo de personas de confianza sobre ese secreto.


5 – Ningún adulto desconocido pide ayuda al niño: me parece una regla de oro. Los padres deben aclararles a los hijos que no existe tal cosa como que un adulto desconocido pida ayuda al niño (sea en la puerta de la escuela, en la plaza, en el parque,…). Que quede bien claro en su cabeza: los adultos no necesitan ayuda de los niños, eso no existe.

El adulto pide ayuda a otro adulto. Con eso en mente, los niños no titubean en decir que no, aunque los padres les hayan enseñado a los hijos que deben ser amables. Así, si alguien los aborda de esa forma, ellos jamás deben seguir o creer en esa persona.

 

 

Por Fabiana Santos, periodista, madre de Alice, de 5 años, y de Felipe, de 12 años. Ellos viven en Washington DC. El año pasado, para ser voluntaria en la escuela de su hija, ella necesitó hacer un curso para reconocer e informar de abusos o negligencias cometidos a algún niño.

 

https://es.aleteia.org/2017/04/26/como-ensenar-a-nuestros-hijos-que-nadie-puede-tocar-su-cuerpo/

Es más fácil criar niños fuertes que reparar adultos rotos

Imágenes cortesía de Claudia Tremblay y Karim Taylor

Quien escribe el Artículo:   Raquel Aldana. Psicóloga

Página:  La mente Maravillosa

Las emociones desempeñan un papel determinante a la hora de convertir a un niño en un adulto feliz y exitoso. Sin embargo, si el desarrollo emocional de un niño se desvía, sufrirá como consecuencia una gran variedad de problemas personales y sociales a lo largo de su vida… En este caso criaremos niños vulnerables en lugar de niños fuertes.


Pero la verdad es que ser responsable de la educación emocional de los niños no es una tarea fácil. O sea, hacer entender a un niño que los sentimientos tienen tantas tonalidades como los colores aunque no las vean es algo cuanto menos complicado.

La conciencia emocional como base de la fortaleza infantil


La conciencia emocional es el mejor vehículo para el cambio en nuestra vida. O sea, que tenemos que ser conscientes de lo que nos provoca sentimientos frustrantes y negativos o positivos y placenteros para encontrar aquellas maneras de fomentarlos, comprenderlos y controlarlos.


Si logramos esto, conseguiremos que los niños (y futuros adultos) sean capaces de tener sentimientos sobre sus propios sentimientos, es decir, serán niños fuertes. Esto, a pesar de que suena redundante, es importante a la hora de ser hábiles comunicadores emocionales y, por lo tanto, fortalecer nuestro yo interno y social.

Enseñar a los niños a observar, comunicar y aprender sobre sus emociones ayudará a su desarrollo y a su éxito vital. De hecho, en primera instancia, evitaremos que sean vulnerables a los conflictos de los demás.

Jane Doe - Another Company, LLC

La importancia de la comunicación emocional

Un buen ejemplo de lo que puede suponer la adquisición de estas habilidades para criar niños fuertes lo encontramos en el libro “Inteligencia emocional para los niños” de Shapiro Lawrence:


Martin, un niño de seis años cuyos padres estaban atravesando un proceso de divorcio particularmente nocivo. El padre de Martin insistía en que él volara para ir a visitarlo a Boston todos los fines de semana, mientras su madre mantenía la custodia durante la semana en Richmond, Virginia. Martin apenas profería palabra durante el viaje de ida de dos horas y media e insistía en irse a la cama en cuanto llegaba a cualquiera de sus dos casas. Después de dos meses de este arreglo, Martin comenzó a quejarse de dolores de estómago y su maestra señaló que pocas veces hablaba con alguien en la escuela.


Durante la audiencia de custodia, el abogado de Martin le preguntó:


-¿Cómo te sientes visitando a tu padre todos los fines de semana?


-No sé – respondió Martín.


-Bueno, ¿estás contento de ver a tu padre cuando llegas a Boston? –preguntó su abogado, controlando sus propias emociones y tratando de no guiar a Martin hacia una u otra respuesta.


-No sé – volvió a responder Martin, con un tono monótono apenas audible.


-¿Qué me dices de tu madre? ¿Estás contento de vivir con ella durante la semana? – inquirió el abogado, dándose cuenta de que obtendría una sola respuesta de Martin durante el procedimiento.


-No sé –dijo Martin una vez más, y nada en su comportamiento sugería que sí lo sabía.

Si privamos a nuestros niños de un correcto desarrollo emocional, entonces obtendremos como consecuencia la incapacidad de comprender y evolucionar de acuerdo a sus sentimientos y emociones.

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Tal y como hemos visto claramente en el ejemplo, esto provoca un sufrimiento altísimo que no debemos permitir en nuestros niños. Y es que la capacidad de un niño para traducir sus emociones en palabras es indispensable para la satisfacción de las necesidades básicas. Si enseñamos a los niños a expresarse emocionalmente, poco a poco se irán formando niños fuertes.


Esto es así entre otras cosas porque las palabras que describen las emociones están directamente conectadas con los sentimientos y la expresión fisiológica y emocional de estos (por ejemplo, un niño debe saber que la angustia se asocia con una leve aceleración del pulso, un aumento de la presión sanguínea y gran tensión en el cuerpo).



Hay que cultivar el lenguaje emocional

Si los niños crecen en un entorno que suprime los sentimientos y evita la comunicación emocional, es probable que los niños crezcan como personas emocionalmente mudas.

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Así, si bien podemos aprender el lenguaje de las emociones durante toda nuestra vida, son las personas que lo hablan desde la juventud quienes se expresan con más claridad y, por lo tanto, se muestran más competentes emocional y socialmente hablando, lo que les abre puertas hacia el éxito vital y la consecución de sus anhelos.


Por lo tanto, queda totalmente justificada la “obligación” moral que todos tenemos de cultivar este aspecto vital en nuestros niños, pues solo criando niños fuertes, evitaremos tener que reparar a tantos adultos rotos por la soledad, la desconfianza y el desamor hacia sí mismos y hacia la sociedad.

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6 Síntomas de carencia emocional en los niños

¿ Cómo hacer de nuestros niños adultos sanos? Una pegunta a la que a menudo nos enfrentamos. En este post queremos compartir contigo, para que puedas detectarlos a tiempo, los 6 síntomas de carencia emocional en niños que dificultan un crecimiento sano.


La carencia afectiva es una situación de falta de falta de cuidados, de protección, de atención y de apego que sufre o ha sufrido un niño por parte de su madre o cuidador habitual durante los primeros años de vida.


Esta carencia afectiva puede ser debida a multitud de circunstancias como el abandono,el maltrato o a otras situaciones familiares menos traumáticas pero que dejan al niño desatendido en el plano afectivo y relacional.


La necesidad de afecto para el desarrollo infantil

A lo largo de los primeros meses y años, el bebé humano precisa de caricias, abrazos, besos y palabras cariñosas que estimulan su crecimiento y maduración cerebral.


Sin este calor afectivo, sin este apego materno-filial, el desarrollo neuronal no se completa adecuadamente.


Sabemos que no es suficiente con alimentar al bebé para que crezca sano, hay que transmitirle afecto y cariño, hacerle sentir que es amado para que se desarrolle adecuadamente no solo en el plano afectivo, si no también físico y mental.


En la sociedad actual en la que vivimos, inmersos en una actividad frenética y con horarios laborales poco adecuados para la conciliación familiar, son muchos los niños que viven faltos de afecto, de cariño y de las relaciones afectivas necesarias para su correcto desarrollo.


No es necesario que el niño sea objeto de causas extremas como el maltrato, negligencia, abandono, largas hospitalizaciones, separaciones o divorcios traumáticos, para verse en una situación de carencia afectiva más o menos grave.


Unos cuidados de poca calidad contribuyen de manera significativa al deterioro del desarrollo del niño.


Niños que pasan horas y horas frente a la pantalla del televisor o del ordenador no están disfrutando del afecto o de las interacciones de sociales o intelectuales que les corresponden a su edad.


Esta tendencia de dejar a los niños con la niñera virtual durante largas horas crea un estilo de crianza impersonal, orientando a los niños hacia la tecnología y abandonando el factor humano.


6 síntomas de que tu hijo tiene carencias efectivas


Los niños que no se sienten queridos por sus padres, con un ambiente frío, hostil, agresivo o negligente pueden acabar desarrollando trastornos psicológicos más o menos graves. Las consecuencias de las carencias afectivas sufridas durante los primeros años de vida son, con frecuencia, irremediables. Algunos de estos síntomas son:


1. Problemas con el control de los impulsos, con cambios bruscos de conducta y respuestas agresivas.

2. Desconfianza generalizada.

3. Deficiente desarrollo del lenguaje y habilidades sociales.

4. Déficit de atención.

5. Trastornos de ansiedad.

6. Dificultades para expresar sentimientos y problemas para modularlos.


Todos estos síntomas pueden llegar a hasta la edad adulta encontrándonos con personas egocéntricas, con escasas habilidades sociales y dependientes emocionalmente. ( guiainfantil.com)


A pesar de todo lo expuesto tampoco conviene volvernos locos. Lo que quiero decir es que sentirnos culpables y malos padres suele ser propio de los mejores padres…


Padres y madres que queremos hacerlo bien y que cometemos fallos.


Padres y madres que observamos a nuestros hijos y detectamos las consecuencias de nuestros errores.


Normalmente los progenitores a los que les importan poco sus hijos no suelen culparse de nada, ni leen este tipo de artículos ni sienten que deban cambiar en nada su actitud.


Así que si estás leyendo esto y reconoces alguno de los síntomas no te consideres el peor padre o la peor madre del mundo.


Simplemente reconsidera un poco tu actuación, cambia tus hábitos en la medida que tus circunstancias te lo permitan.

Aprende a organizarte en función de lo importante y no delo urgente y saca algo de tiempo diario para entregárselo con calidad a tus hijos, para que ambos lo disfrutéis.


Juega con él a uno de sus videojuegos ( pretender que en estos tiempos los niños no jueguen con consolas es una labor titánica y ya conocéis el dicho : ” Si no puedes con tu enemigo, únete a él”).


Por último no olvides la afectividad, bésale, acaríciale, hazle partícipe del mundo emocional y del contacto físico.


En realidad no necesitamos mucho tiempo, ni muchos libros explícativos para fortalecer nuestro vínculo emocional con ellos.


Simplemente busca en tu interior, conéctate con todo el Amor que sin duda te hace sentir y déjate llevar por él.



Tomado de Evolución Consciente: https://evolucionconsciente.org/6-sintomas-carencia-emocional-en-ninos/

12 Propósitos como padre de familia

Receta para educar niños felices

Resilencia en niños: 10 Consejos para fomentarla

Entendemos por Resiliencia la capacidad del ser humano para afrontar las adversidades de la vida, superarlas y salir fortalecido de la experiencia.


No se trata de una capacidad innata que se tiene o no se tiene, sino que es algo que podemos aprender y desarrollar, y que debemos fomentar desde la infancia. Esto no implica que un niño resiliente no experimente dolor o angustia.

Todo trauma, pérdida o cambio importante llevará asociado cierto dolor emocional que variará en función de las circunstancias. Se trata de aprender a manejar la situación, sobreponerse a ella, transformarla y salir fortalecido.


A continuación se exponen algunos consejos para desarrollar la resiliencia en los niños:


1. Hacer amigos o Enseña a tu hijo a establecer relaciones con sus iguales, a hacer amigos y mantenerlos. Al mismo tiempo, asegúrate de que tiene una red familiar sólida en la que se siente amparado y aceptado tal y como es. En la escuela, es fundamental prestar atención a los posibles niños aislados y actuar en consecuencia. Las relaciones interpersonales fortalecen la resiliencia en los niños y les dotan del apoyo social necesario para hacer frente a la adversidad.


2. Ayudar a los demás o Ayudar a los demás permite a los niños sentirse valorados y útiles. Pequeños trabajos voluntarios o tareas adecuadas según su edad pueden contribuir a desarrollar esta habilidad.


3. Mantener una rutina o Establecer y seguir una rutina diaria reconforta a los niños y les proporciona seguridad, especialmente a los más pequeños, ya que les permite saber que están cumpliendo correctamente con sus tareas.


4. Descansar o Tener y seguir una rutina es importante, pero también lo es saber cuándo tomarse un descanso y hacer cosas diferentes. Tan importante es estudiar como jugar, divertirse y dar rienda suelta a su creatividad. La clave está en el equilibrio.


5. Cuidarse o Debemos inculcarles desde pequeños la importancia de cuidarse a ellos mismos a través de la alimentación, el deporte, el juego o el descanso. No debemos olvidar que los adultos somos modelos para ellos, por lo que debemos predicar con el ejemplo.


6. Fijarse metas o Ayúdales a que establezcan desde pequeños metas y objetivos razonables en su vida y a que avancen paso a paso hacia ellos. Recibir elogios por sus progresos les permitirá centrar su atención en los logros y desarrollar la percepción de autoeficacia y confianza en sí mismos para salir adelante ante los desafíos de la vida.


7. Fomentar una autoestima positiva o Recuérdale cómo supo lidiar con éxito con las dificultades en el pasado y ayúdale a comprender que los desafíos de la vida le permiten desarrollar el aprendizaje y la fortaleza que necesita para manejar los desafíos futuros. Ayúdale a que aprenda a confiar en sí mismo tomando sus propias decisiones y resolviendo sus problemas. Enséñale a tomarse las cosas con humor y a reírse de sí mismo.


8. Actitud positiva ante la adversidad o Incluso en los momentos más dolorosos, ayúdales a ver las cosas con una perspectiva más amplia y a largo plazo. Los niños tienen dificultades a la hora de imaginar el futuro, pero es importante hacerles ver que la situación actual es pasajera, y que el futuro puede traer cosas muy positivas a sus vidas. Fomentar en ellos una actitud optimista les permitirá focalizarse en el lado bueno de las cosas y a querer seguir adelante incluso en los momentos más duros.


9. Autodescubrimiento y autoconocimiento o Los momentos difíciles brindan la oportunidad a los niños a aprender más sobre sí mismos. Ayúdale a que sea consciente de que la manera que tiene de afrontar la adversidad es una prueba de su fortaleza.


10. Aceptar que el cambio es parte de la vida o Los cambios de prácticamente cualquier tipo pueden ser muy traumáticos para niños y adolescentes. Debemos ayudarles a ver que el cambio forma parte de la vida y que las metas que han demostrado ser inalcanzables puedes sustituirse por otras igualmente válidas.


Fuente consultada: Asociación Americana de Psicología

https://paseandoporlamente.wordpress.com/2016/04/14/resiliencia-en-ninos-10-consejos-para-fomentarla/